Vale, vale, pero si es tan importante y está tan de moda… ¿cómo es que solo destacáis cuatro imprescindibles que ver en Uzbekistán? Me alegra que me hagas esta pregunta porque voy a serte muy honesto, my friend. Creemos que es un país que merece muchísimo la pena, pero los lugares que realmente justifican el viaje a Uzbekistán se concentran en poco más de cuatro ciudades.
Y eso no quiere decir que no sea un destino top y cargadísimo de historia (antigua y reciente), donde se encuentran algunas de las ciudades más importantes de la Ruta de la Seda, con una arquitectura de locos que está entre las más espectaculares del mundo. Todo ello mezclado con el cóctel que supone haber formado parte de la Unión Soviética durante casi 67 años. Prepárate para que te estalle la cabeza un par de veces al día.
Después de recorrer este país durante un mes, esta es nuestra selección de los lugares que consideramos imprescindibles en Uzbekistán y de aquellos que sólo añadiríamos si tu itinerario de viaje te lo permite o te echas una novia uzbeka.
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Imprescindibles que ver en Uzbekistán
No importa si vas a viajar a Uzbekistán una semana o un mes. Apunta bien estas cuatro ciudades porque tienen que estar en tu itinerario sí o sí. Son las que mejor representan la historia, la arquitectura y la esencia del país. Y, por si fuera poco, están muy bien conectadas entre sí. Los trenes en Uzbekistán son una maravilla.
1. Samarcanda, la ciudad más importante que ver en Uzbekistán
Probablemente ya hayas oído hablar de Samarcanda, la ciudad más famosa de Uzbekistán, no solo por su importancia histórica, sino también por lo popular que se está volviendo entre los viajeros que se animan a recorrer Asia Central. Que sea la ciudad más famosa y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO no la convierte en nuestra favorita, pero sí en un lugar totalmente imprescindible que ver en Uzbekistán.
Samarcanda es bastante más grande de lo que imaginábamos y tiene muchísimas cosas que ver. Como mínimo necesitarás dos días para recorrerla con cierta calma. Te recomiendo hacer este free tour el primer día para poner en contexto todo lo que se te viene encima. Dura casi cuatro horas, pero la guía lo hace muy ameno y te servirá para aprender un montón sobre la ciudad y sobre Uzbekistán.


La joya de la corona de Samarcanda es la plaza del Registán. Aunque ahora mismo quizá no te suene de nada, en cuanto pongas un pie en la ciudad la vas a tener hasta en la sopa. La verdad es que, aunque sea muy turística, hay que reconocer que es muy bonita.
La ciudad fue uno de los grandes centros comerciales de la Ruta de la Seda y la capital del imperio de Tamerlán (Amir Temur para los colegas), que probablemente ahora mismo tampoco sepas quién es, pero no te preocupes porque lo vas a conocer en cuanto aterrices. Es su héroe nacional, una especie de Cid Campeador uzbeko… o su Iniesta, yo qué sé. Buah, en menudo jardín me estoy metiendo. Tú, si te preguntan, di que era muy alto, muy guapo y muy uzbeko.
2. Bujará (Bukhara), nuestra favo 😍
Sin duda, nuestra champion. Para nosotros, Bujará es la ciudad más bonita, equilibrada y molona que ver en Uzbekistán. Y sí, ya sabemos que aquí hay opiniones para todos los gustos, que por supuesto respetamos, pero Bujará es la mejor y no se hable más. Gracias.
Hablando un poco más en serio, Bujará es una ciudad de tamaño medio, también Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, que da gusto visitar. Durante siglos fue uno de los grandes centros culturales y religiosos de la Ruta de la Seda y, con sus tropecientas madrasas, mezquitas y mercados, esto aún se nota a saco. Tiene el equilibrio perfecto entre ciudad turística y auténtica, con niños mamones jugando a pelotazos por la calle y viejetes que se sientan en tu banco y te miran con cara de «¿Este no será el sobrino de la Pili?». La Pili uzbeka, se entiende.


Hay un montón de cosas interesantes que ver, desde el espectacular complejo Poi Kalon hasta las murallas de la fortaleza Ark, pasando por la plaza de Lyabi-Hauz, donde conviven viajeros, locales y los inevitables guiris color gamba con chanclas y calcetines, que también forman parte del espectáculo.
Aunque el centro histórico puedes recorrerlo en un día intensito, yo te recomiendo dedicarle al menos dos y ser feliz. Así podrás disfrutarla con calma, tomarte una cervecita en esta terraza con vistas (no vamos a estar todo el día sufriendo, digo yo) y acercarte a lugares más apartados, como el Palacio de Sitora-i-Mokhi Khosa, la antigua residencia de verano de los últimos emires de Bujará. Vale mucho la pena, hazme caso y ya me envías el jamón cuando te parezca.
3. Jiva (Khiva), el lugar más fotogénico que ver en Uzbekistán
¡Otro Patrimonio de la Humanidad para el bote! La ciudad de Jiva (Khiva) se suma por méritos propios a nuestra lista de lugares imprescindibles que ver en Uzbekistán. El único problema es que es demasiado perfecta… ¡vaya por Dios! Y es que a Jiva la han restaurado hasta el pañuelo de los mocos del último emir y quizá se han pasado un poco con los arreglos. Por momentos da la sensación de estar visitando un decorado de película más que una ciudad real. Eso sí, a nivel de impacto visual les ha quedado de cine, nunca mejor dicho.
Su casco histórico, conocido como Itchan Kala, está rodeado por unas impresionantes murallas de adobe y se recorre perfectamente en un día de pateo. Se pueden visitar un montón de madrasas reconvertidas en museos, pero la mayoría no vale mucho la pena.


Para acceder a muchos de los lugares de interés hay que comprar un ticket único que incluye casi todas las atracciones turísticas. Digo «casi» porque, incomprensiblemente (o no), deja fuera algunos de los platos fuertes de la ciudad, como el minarete Islam Khoja, el mausoleo de Pahlavan Mahmud, la subida a las murallas o la Torre Ak Sheikh Bobo. No me enrollo con este tema, si merece o no la pena comprarlo, te lo contamos con más detalle en nuestra guía sobre qué ver en Jiva.
Te recomiendo hacer al menos una noche en Jiva porque, aunque sea pequeña, creo que vale muchísimo la pena ver un atardecer desde las murallas y, sobre todo, pegarte un buen madrugón para recorrer las calles de Itchan Kala sin gente que rompa tu momento de paz y te arruine esas fotos tan molonas que van de cabeza a tu Insta. Me estoy volviendo un viejo insoportable…
4. Tashkent, la capital de Uzbekistán
Si te soy sincero, nosotros llegamos a Tashkent con pocas expectativas. Mucha gente la visita simplemente porque su vuelo aterriza aquí o porque, al ser la capital, la mayoría de las conexiones pasan por la ciudad. Precisamente creo que por eso acaba sorprendiendo a casi todo el mundo. Y es que, siendo objetivos, Tashkent mola bastante y es un lugar que tienes que ver en Uzbekistán.
Las capitales siempre tienen algo especial. Reflejan el pulso del país y suelen tener zonas que muestran su cara más auténtica. Y eso, teniendo en cuenta el mundo de artificios en el que vivimos actualmente, a mí me suma muchísimo.


Lo que hace realmente especial a Tashkent es la mezcla entre su pasado soviético y su presente islámico. Raro e interesante a partes iguales. Tan pronto estás recorriendo uno de los metros más bonitos del mundo, construido durante la Unión Soviética, como visitando el recién inaugurado Centro de la Civilización Islámica, un museo gigantesco en el que han invertido una cantidad ingente de petrodólares para contarle al mundo lo bien que están las cosas por su casa. Independientemente de que comulgues (nunca mejor dicho) o no con el mensaje, la visita vale muchísimo la pena.
Pero Tashkent no es solo eso. Aquí te recomiendo que te pierdas por el bazar de Chorsu, que flipes con el complejo Hazrati Imam y que vayas a Besh Qozon para probar el plov (su plato nacional), rodeado de enormes calderos. Toda una experiencia gastronómica.
Otros lugares que ver en Uzbekistán si tienes más tiempo
Visitar los cuatro lugares que te acabo de mencionar te llevará, como mínimo, una semana. Si dispones de más tiempo, aquí te dejo otros sitios que también tienen su interés, pero que, en nuestra opinión, no son tan top ni justifican que te vuelvas loco haciendo encaje de bolillos con tu itinerario por Uzbekistán.
Mar de Aral
Por si no te suena, el Mar de Aral es uno de los mayores desastres medioambientales de la historia reciente. Así que, como habrás deducido, aquí uno no viene a tomar caipiriñas a pie de playa, sino más bien a alucinar con cómo una serie de malas decisiones, tomadas a pesar de conocer sus consecuencias, pueden ocasionar daños completamente irreparables a un ecosistema y a todo lo que lo rodea.
Lo que hace apenas unas décadas era uno de los lagos más grandes del planeta es hoy un inmenso desierto salpicado de antiguos barcos oxidados donde la gente (incluidos nosotros, of course) se hace fotos chulas con una importante dosis de postureo.

Para visitar el lado uzbeko del Mar de Aral tendrás que llegar hasta Moynaq, que queda más o menos donde Cristo perdió el mechero. ¿Vale la pena? La historia es muy impactante, pero lo que van a ver tus ojos allí, en realidad, no lo es tanto. Si estuviera a media hora en bus te diría que sí, sin duda, pero el esfuerzo para llegar hasta allí es tan grande que, a menos que tengas tiempo de sobra, no creo que sea un lugar que tienes que ver en Uzbekistán sí o sí.
Valle de Ferganá
Lo que tiene el Valle de Ferganá es que es completamente diferente a lo que verás en Samarcanda, Bujará o Jiva.
Siempre se habla de que es una zona más conservadora y tradicional, pero, si te soy sincero, nosotros no notamos una diferencia enorme con respecto a otras partes del país. Lo que sí es cierto es que es infinitamente menos turístico y ofrece una visión mucho más cotidiana de Uzbekistán y ese puede ser, precisamente, su atractivo.
Además, durante años esta fue una zona marcada por los conflictos fronterizos, y yo creo que eso ha hecho que todavía mucha gente no vea claro lo de venir hasta aquí. Ya te digo yo que, a día de hoy, se puede visitar con total tranquilidad.

El lugar que más nos llamo la atención fue la ciudad de Margilan, famosa por la producción tradicional de seda. Teniendo en cuenta que te encuentras en plena Ruta de la Seda, pues esto… tienes que verlo.
Si te sobra algún día después de visitar los imprescindibles de Uzbekistán y te apetece conocer una cara más auténtica y menos turística del país, acercarte al Valle de Ferganá puede ser una buena idea. Eso sí, no esperes otro Samarcanda o Bujará, porque juega claramente en otra liga.
Desierto de Kyzyl Kum
No demasiado lejos de Jiva se extiende el inmenso desierto de Kyzyl Kum, donde aún se conservan los restos de antiguas ciudades fortificadas del reino de Corasmia, una de las civilizaciones más antiguas de Asia Central. Muchas de ellas tienen más de 2.000 años de historia y fueron levantadas siglos antes de que la Ruta de la Seda alcanzara su máximo esplendor. El antiguo reino acabó arrasado tras la invasión mongola de Gengis Kan en el siglo XIII. No creo que esta gente se hiciera camisetas con «I ❤️ Gengis».


Probablemente ahora mismo te estés preguntando por qué narices ibas tú a querer visitar fortalezas corásmicas que llevan en ruinas cientos de años en un desierto de Uzbekistán. Y la verdad es que es una pregunta muy legítima, que yo también me hice. Pero lo cierto es que explorar estas fortalezas en una excursión desde Jiva es muchísimo más fácil de lo que parece y te reconozco que algunas de ellas, como Kyzyl Kala o Ayaz Kala, tienen un puntito muy molón. Si viajas a Uzbkestistán en verano, olvida este plan por completo.
No es uno de esos lugares imprescindibles que ver en Uzbekistán, pero puede ser una forma diferente de romper el ritmo de las ciudades históricas después de haber visto 257 madrasas y 321 mezquitas.
Shahrisabz
La impronunciable ciudad de Shahrisabz (reconoce que has tenido que leerlo dos veces) no es ni más ni menos que la ciudad natal de Amir Temur, que, como te mencionaba antes, es la auténtica rock star del país.
Aunque también ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO por su importancia histórica, creemos que su visita aporta menos que la de Samarcanda, Bujará o Jiva. Su principal atractivo son las ruinas del enorme palacio Ak Saray, que te permiten hacerte una idea de la grandiosidad que llegó a tener la residencia del conquistador. Aun así, si dispones de pocos días para viajar por Uzbekistán, en nuestra opinión es una visita a la que no te recomiendo dar prioridad.
Se encuentra a unas dos horas en coche de Samarcanda y no hay ni buses ni trenes para llegar hasta allí. Lo habitual es contratar una excursión de un día como esta o negociar un taxi en Samarcanda, cerca de la plaza del Registán. Eso sí, prepárate para regatear, porque a día de hoy están pidiendo auténticas barbaridades, en torno a los 100 dólares por llevarte y traerte sin más.

Mapa con los lugares que ver en Uzbekistán
Te dejamos un mapa con todos los lugares que mencionamos en este post para que te resulte más fácil organizar tu viaje.
Y hasta aquí nuestra selección de los lugares que tienes que ver en Uzbekistán y de los que no hace falta que metas con calzador si vas más justo de tiempo. Como habrás visto, no es un país con cien imprescindibles repartidos por todo el mapa, lo que hace que sea un destino muy fácil de visitar sin necesidad de gastarte todas las vacaciones del año. Si tienes cualquier duda, déjanos un mensajito en los comentarios e intentaremos echarte una mano. 😊


