El Mercado de las Pulgas de París

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El Mercado de las pulgas de París comenzó siendo un lugar donde comerciantes pobres vendían lo que otros tiraban a la basura. De esta manera tan humilde, nació el primer mercado de antigüedades de la historia.
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El Mercado de las Pulgas de París está alejado de la ruta turística habitual, pero es un secreto a voces entre coleccionistas y viajeros de todo el mundo, que llegan aquí buscando un pedacito de historia que llevarse de recuerdo.

El antiguo mercado ha sido engullido por un montón de tenderetes con ropa de marca (o eso dicen) que carecen de interés a no ser que quieras disfrazarte de Rosalía o de Sergio Ramos. Sin embargo, el interior del mercado conserva sus calles originales, y las tiendas de antigüedades continuan su actividad.

Esta es una de las actividades que no incluimos en el artículo qué hacer en París en 4 días, porque está lejos y sabemos que no es para todo el mundo. Sin embargo, personalmente te recomiendo muchísimo dedicar unas horas a merodear por el Mercado de las Pulgas y sumergirte en el París más auténtico.

Qué ver en el Mercado de las Pulgas de París

El Mercado de las Pulgas de París es también el mercado de antigüedades más grande del mundo, con unos mil comercios divididos en 14 secciones, algunas cubiertas y otras al aire libre.

Con la Rue des Rosiers como arteria principal, el mercado es un laberinto de calles llenas de tenderetes donde se arremolinan vendedores, compradores, turistas y personajes de todo tipo. Según dicen, incluso algún famoso. Un paraíso para los amantes de las antigüedades y las piezas únicas, pero también para los viajeros que están hasta el moño de ver monumentos y buscan un París menos espléndido pero más real.

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Revistas antiguas en el Mercado de las Pulgas

Qué comprar en el mercado de las pulgas

En el mercado de las Pulgas se pueden encontrar todo tipo de objetos, algunos de ellos dignos de expornerse en un museo. Soldaditos de plomo, muebles rococó que parecen salidos del mismo Palacio de Versalles, vinilos, cámaras Super 8 y hasta placas originales de calles parisinas. Hay de todo.

Si te viene regular gastarte 300€ en una silla de época, puedes encontrar también cositas baratas como revistas y láminas originales de los años 20. Quieras que no, quedan más estilosas como recuerdo que un imán de I love Paris.

O sencillamente puedes curiosear de puesto en puesto, perderte 14 veces y acabar tomando vinos en alguna de las tabernas del barrio. Los domingos por la tarde la cosa puede animarse con un concierto callejero de jazz manouche, que aún no sabes lo que es, pero yo te lo explico más adelante.

Comer en el mercado de las pulgas

El lugar más famoso para comer en el Mercado de las pulgas es Chez Louisette, un restaurante de decoración extravagante y atmósfera muy trabajada en el que una cantante interpreta canciones de Edith Piaf. Se está poniendo carillo porque ya es muy turístico.

Si pasas del espectáculo y quieres algo económico, en toda la zona hay un montón de restaurantes y cafeterías que investigar. En la página de Marché aux Puce puedes consultar una lista.

Origen del Mercado de las Pulgas

Normalmente dejo las clases de historia para la Wikipedia, pero esta me pareció tan estupenda que te la voy a contar:

En 1870 un señor llamado Eugène Poubelle prohibió tirar o almacenar desechos y trastos viejos en las calles de París. Era obligatorio que cada edificio los guardara en una caja de madera con el interior de hojalata para facilitar así su recolecta. Lo que viene siendo tirar la basura a un contenedor y dejar de vivir entre la mierda, vamos. Esta costumbre se fue generalizando – gracias Eugène, eres un tío grande-, et voilà! adivinad cómo se dice cubo de la basura en francés…

Exacto: Poubelle.

Esto, sumado a que había que pagar impuestos por vender dentro de la ciudad, hizo que los traperos, que se dedicaban a buscar ropa desechada y venderla en la calle, tuvieran que marcharse fuera de los muros de París. Se desplazaron hasta Saint-Ouen, mezclándose allí con las carabanas de gitanos que estaban ya asentados. Y se formó la gosadera.

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Puesto del Mercado de las Pulgas

Los traperos recorrían la ciudad por la noche buscando objetos desechados para venderlos después en los mercados que habían construído en Saint-Ouen, por lo que se les apodó los pescadores de la luna.

Los traperos recorrían la ciudad por la noche buscando objetos desechados para venderlos después en los mercados que habían construído en Saint-Ouen.

Los gitanos, que siempre han tenido mucho arte, comenzaron a tocar una mezcla de swing y jazz para animar el cotarro. Hoy esta fusión conocida como jazz manouche es toda una institución en Francia, y algunas tabernas como la Chope des Puces tienen conciertos en directo todas las semanas.

El primer mercado de antigüedades del mundo

La ciudad de Saint-Ouen vio la que había ahí montada y dijo ¿esto qué es lo que es?

Pero la cosa se había ido ya de madre, así que repartieron licencias a los comerciantes, pusieron algo de orden y a funcionar. Nace así el Mercado de las Pulgas de París en 1885.

A partir de entonces, el mercado siguió creciendo, atrayendo a los parisinos y adquiriendo fama. Hasta nuestros días, que se ha convertido en algo tan especial que tiene una entrada en Banano Meridiano y unas escenas en la película Midnight in Paris de Woody Allen, por orden de importancia.

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Escena de Midnight in Paris en el Mercado de las pulgas

¿y por qué se llama Mercado de las Pulgas?

¿Hay pulgas? Actualmente no, que sepamos. Pero un día las hubo y muchas.

Por lo visto un señor exclamó un día en tono despectivo «esto es un auténtico mercado de pulgas», refiriéndose a la ropa usada que allí se vendía. La idea pareció cuajar.

Dónde está el Mercado de las Pulgas de París

El mercado de las pulgas se encuentra en Saint-Ouen, una comuna del distrito de Saint-Denis, al norte de París. Para llegar hay que ir en la línea 4 de Metro hasta Porte de Clignancourt y aventurarse caminando más allá de la Périphérique, que viene siendo como la M-30 de Madrid.

Una vez que ves lo que Google marca como el Mercado de las Pulgas, pensarás que has llegado a un mercadillo de pantalones de chandal sospechosamente baratos y que todo este post es una farsa. Pero no, amigo, nosotros no somos de esos.

Lo que tienes que hacer es atravesar ese mar de zapatillas de poligonero y riñoneras feas, esquivar a los tipos que te susurran iPhone, iPhone! y adentrarte entre los puestos hasta que veas un callejón de entrada al verdadero Mercado de las pulgas, que se encuentra en el interior.

Lo que le ha pasado al Mercado de las Pulgas de París es que ha muerto de éxito. Llegó a ser tan famoso que lo empezaron a rodear más y más puestos, hasta quedar totalmente oculto tras gorras reguetoneras.

Calle del mercado de saint ouen
Calle del mercado de las Pulgas, París

Cúando visitar el Mercado de las Pulgas de París

Está abierto de sábado a lunes hasta las 18:00, más o menos. Esos horarios son aproximados porque si vas muy pronto o muy tarde te encontrarás el mercado abierto, pero muchos puestos cerrados. Generalmente está más animado los fines de semana a partir de las 13:00, especialmente los domingos.

El plan perfecto para visitar el Mercado de las Pulgas es llegar un domingo al medio día, comer por allí y distrutar del ambientazo.

Horarios oficiales: Sábados y domingos y de 10h a 18h. Los lunes de 11h a 17h. En agosto está abierto pero muchos puestos permanecen cerrados.

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Tienda japonesa en el Mercado de las Pulgas

Recomendaciones

Conviene saber que el mercado de las Pulgas se encuentra en Saint-Denis, una zona obrera al norte de París donde no llega el glamour ni el champagne en copas caras. Cuando sales del Metro parece que has aterrizado en otro país. El contraste es brutal porque una no espera ver basura, gente vendiendo tabaco de contrabando y olor a baños móviles en la ciudad de las luces. Pero bueno, tampoco viene mal un baño de realidad.

Dicho esto, no te asustes. No corres ningún peligro por visitar el mercado, pero hay que tener cuidado con los carteristas. Colócate la mochila delante como el viajero experimentado que eres y disfruta del paseo.

Eso sí, cuando cierren el Mercado de las Pulgas, mejor no deambules por Saint-Denis con una reflex de 800€ y un iPhone en la mano, por si acaso.

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